Cuando el periodismo pierde el foco


 Por Ezequiel Nova 

El periodismo no está llamado a convertirse en un espectáculo ni a escoger blancos convenientes. Su misión es fiscalizar el poder, denunciar la corrupción, destapar las injusticias y defender el interés público. Cuando esa prioridad se invierte, la credibilidad comienza a deteriorarse.

Cada vez son más los ciudadanos que perciben que Nuria Piera dedica una atención desproporcionada a determinadas figuras públicas como Elizabeth Silverio, Marcos Yaroide, el rescatista conocido como "El Rescatador" y el ciudadano africano que ha generado debate, mientras consideran que otros temas de mayor impacto nacional no reciben el mismo seguimiento ni la misma intensidad.

La República Dominicana enfrenta graves desafíos: denuncias de corrupción, violencia, abusos sexuales contra menores, inseguridad y múltiples problemas que afectan diariamente a miles de familias. Esos son los temas que deberían ocupar el centro del debate nacional y exigir investigaciones constantes, sin importar quién resulte señalado.

Nadie está por encima del escrutinio periodístico. Si existen hechos de interés público, cualquier persona puede y debe ser investigada. Sin embargo, ese mismo rigor debe aplicarse con la misma fuerza cuando las denuncias involucran a funcionarios, instituciones o personas con poder político y económico. De lo contrario, surge una percepción de selectividad que debilita la confianza del público.

El periodismo gana respeto cuando enfrenta al poder con la misma determinación con la que cuestiona a cualquier ciudadano. La sociedad necesita investigaciones que contribuyan a resolver los grandes problemas del país, no una agenda que muchos perciben como enfocada en casos individuales mientras asuntos de enorme trascendencia siguen esperando respuestas.

La verdadera grandeza del periodismo no se mide por la cantidad de titulares que genera, sino por su capacidad de incomodar a quienes administran el poder, exigir rendición de cuentas y colocar el interés de la ciudadanía por encima de cualquier otra consideración. Esa es la esencia del periodismo que fortalece la democracia y sirve al pueblo.

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