Por Ezequiel Nova
Santo Domingo, República Dominicana. — Una expresión que ha ganado fuerza entre los jóvenes en redes sociales y en los espacios públicos vuelve a generar conversación: “farmear aura”. El término, popularizado en internet, hace referencia a realizar acciones, asumir actitudes o protagonizar situaciones que proyecten seguridad, personalidad, presencia o “estatus” ante los demás.
Pero lo que para muchos jóvenes representa una forma de entretenimiento y creación de contenido, en determinados espacios históricos puede encontrarse con límites. Esto quedó de manifiesto a propósito de la decisión de no permitir actividades relacionadas con “Farmear Aura” en la Zona Colonial de Santo Domingo, provocando comentarios y debate en las redes sociales.
¿Qué significa “farmear aura”?
La palabra “farmear” proviene del lenguaje utilizado en videojuegos, donde significa acumular recursos, experiencia o ventajas. Al trasladarse a las redes sociales, “farmear aura” adquirió un sentido más informal: buscar momentos que aumenten la percepción de personalidad, confianza o protagonismo de una persona.
Una mirada, una entrada llamativa, una fotografía, un baile, una acción inesperada o simplemente una actitud considerada “icónica” pueden ser interpretadas por los usuarios como una manera de “ganar aura”.
La expresión forma parte de un nuevo lenguaje digital que rápidamente pasa de TikTok, Instagram y otras plataformas a la vida cotidiana.
El choque con la Zona Colonial
El debate surge cuando estas dinámicas llegan a espacios que tienen una naturaleza y regulación particular.
La Ciudad Colonial no es solamente uno de los lugares más visitados de Santo Domingo; también constituye un patrimonio histórico y cultural donde convergen residentes, comerciantes, turistas, instituciones y actividades culturales.
Por eso, cualquier actividad organizada en sus espacios públicos debe tomar en cuenta aspectos como seguridad, circulación peatonal, conservación del patrimonio, ruido, concentración de personas y permisos correspondientes.
La prohibición o limitación de una actividad como “Farmear Aura” abre, sin embargo, una discusión más amplia: ¿hasta dónde deben llegar las restricciones cuando las nuevas formas de entretenimiento juvenil ocupan los espacios públicos?
¿Prohibir o regular?
El punto central no necesariamente tiene que ser una confrontación entre jóvenes y autoridades.
Una actividad puede ser divertida, viral y atractiva para las redes sociales, pero también debe respetar las reglas del lugar donde se desarrolla. Del mismo modo, las autoridades tienen el desafío de encontrar mecanismos que permitan que las nuevas generaciones disfruten y creen contenido sin afectar el patrimonio ni la convivencia ciudadana.
Quizás la discusión no debería ser simplemente “Farmear Aura sí o no”, sino cómo crear espacios donde estas expresiones puedan desarrollarse de manera organizada.
Una generación que también quiere ocupar la ciudad
Más allá de la frase viral, “farmear aura” refleja algo más profundo: una generación que utiliza los espacios públicos como escenarios para socializar, expresarse y producir contenido.
Las redes sociales han cambiado la manera de relacionarse con la ciudad. Un lugar que antes era solamente un sitio para caminar o visitar ahora puede convertirse en escenario para un video que alcance miles o millones de personas.
La Zona Colonial, con su arquitectura, calles y valor histórico, resulta especialmente atractiva para ese fenómeno.
El reto está en encontrar el equilibrio entre preservar la historia y permitir que las nuevas generaciones también hagan historia en ella, siempre dentro de las normas establecidas.
Porque quizá “farmear aura” sea una moda pasajera, pero el debate que ha generado plantea una pregunta mucho más permanente: ¿de quién son los espacios públicos y cómo deben convivir en ellos las nuevas formas de expresión urbana con la conservación del patrimonio?

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